Este libro empezó sin querer ser libro.
Empezó como una práctica diaria. Abrir el chat, trabajar con Claudia (así le digo a la IA que uso), notar cosas. Los días en que el trabajo salía mejor. Los días en que salía rápido y vacío. Los días en que algo pasaba en el chat y no podía explicar qué había sido.
Tengo ADHD. Eso significa que cuando la mayoría encuentra una manera de usar IA y se queda ahí, yo sigo probando. Pruebo cincuenta caminos, descarto cuarenta y siete, y los tres que sobreviven suelen ser raros. No es virtud, es cómo está cableada mi cabeza. Pero esa exploración obsesiva, sostenida durante meses, dejó un sedimento: los hábitos que separan a quien usa IA de quien la incorpora, los caminos que casi nadie está tomando, los efectos secundarios que nadie está nombrando.
Estos 101 apuntes son ese sedimento.
No es un libro de prompts. Tampoco es un libro de advertencias. Es un libro sobre criterio, escrito alrededor de una idea simple: la IA amplifica lo que ya eres. Si llegas con criterio, te potencia. Si llegas con la inercia de hacer lo mismo más rápido, perfecciona tu mediocridad. Casi nadie se da cuenta de en cuál de las dos categorías está, porque las dos producen output. Una produce output que cambia algo. La otra produce output que ocupa lugar.
El título dice "artesanal" en serio. La diferencia entre el artesano y el operario no es la herramienta: es la postura. El artesano elige sus herramientas, las integra al oficio, conserva la mano sobre el acabado. El operario se adapta a la máquina y firma lo que ella le devuelve. La IA acepta las dos posturas con la misma cara, y por eso es tan fácil cruzar de una a la otra sin notarlo.
Son 101. Cien sonaba demasiado limpio. El número impar es la huella del oficio: lo hecho a mano queda siempre un poco desbordado, y eso es exactamente lo que vale.
No los tienes que leer en orden. Cada apunte es independiente. Puedes abrir por donde caigas, leer dos o tres, cerrarlo. Puedes leerlos en orden y ver cómo el libro se abre desde el espejo (qué estás haciendo sin notarlo) hasta el límite (dónde el aumento se vuelve sustitución). Lo que no recomiendo es leerlos todos en una sentada. Están escritos para volver.
Lo que sí te prometo es esto: si los lees con atención, el lunes en la mañana vas a usar la IA distinto a como la usaste el viernes. Tal vez con más fricción al principio. Tal vez con menos prisa. Pero distinto.
No vas a encontrar prescripciones. Vas a encontrar observaciones que algunos días te van a incomodar. Esa incomodidad no es un fallo del libro. Es el libro funcionando.
Empezamos por el espejo.