Trabajar como artesano, no como operario

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Iterar no es repetir hasta que algo salga. Es probar hasta saber qué quieres.

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Hay dos formas de iterar y se parecen en la superficie. Una es pedir versiones hasta que una se vea bien. La otra es probar versiones hasta entender qué estás buscando. La primera es repetición con esperanza. La segunda es descubrimiento.

La repetición con esperanza no tiene meta clara. Pides otra versión porque la anterior no convence, sin saber qué la convertiría en convincente. La IA produce variantes. Tú las miras. Eventualmente una "se ve bien" y la aceptas, no porque sea la correcta, sino porque te cansaste.

El descubrimiento es distinto. Cada versión es información sobre tu propio querer. La primera no te convence, y al leerla notas qué le falta. Ese matiz que descubriste no estaba en tu prompt original. Lo formulas. Lo pides. La siguiente versión incorpora ese matiz, y al leerla descubres otro: hay algo en el tono que no era lo que querías. Lo articulas. Lo pides. Iteración tras iteración, tu pregunta se afina. No porque la respuesta sea mejor, sino porque sabes mejor qué estás pidiendo.

Cuando iteras de esta forma, no estás esperando que algo salga. Estás aprendiendo qué tendría que salir.

Eso requiere atención, no paciencia. La iteración como descubrimiento se hace despacio, leyendo con cuidado, anotando lo que aparece como insuficiente. La iteración como repetición es rápida y cansadora.

La señal de la primera es que terminas sabiendo más sobre tu problema. La señal de la segunda es que terminas con un output sin haber aprendido nada.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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