067
La fricción no es ineficiencia. Es información.
La cultura de la productividad trata la fricción como problema. Algo cuesta más de lo esperado, hay que removerlo. La interfaz invita a la velocidad. El campo de texto está esperando. Cualquier resistencia se percibe como obstáculo.
La fricción, en el oficio, es lo contrario. Es información valiosa, casi siempre ignorada.
Cuando una frase te cuesta escribirla, te está diciendo algo: no la has pensado, o la has pensado mal, o la idea detrás de la frase no es la que creías. La fricción específica es un señalamiento. Apunta exactamente al lugar donde tu pensamiento está incompleto. Removerla con un prompt no resuelve el problema: lo tapa.
La IA es muy buena removiendo fricción. Le pides la frase difícil, te la entrega pulida. La incomodidad desaparece. Pero el pensamiento que la fricción te estaba pidiendo hacer también desapareció. Saliste con la frase, sin el entendimiento que iba a venir con ella.
El artesano usa la fricción como sensor. Cuando algo le cuesta, se detiene a preguntar por qué. Si la respuesta es "porque no tengo claro el argumento aún", la fricción es información: el trabajo no es escribir, es pensar. Si la respuesta es "porque el formato es nuevo y no lo domino", la fricción es información: necesita un ejemplo o un modelo. En cada caso, la fricción está apuntando al trabajo real.
Eliminar la fricción sin escuchar lo que apunta es perfeccionar la salida por encima de problemas que se quedan abajo.
José
José Betancur
Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.
inConectemos en LinkedIn →