Lo que la IA está revelando sin que lo notemos

013

Si puedes contar las veces que iteraste antes de aceptar el output, probablemente fueron muy pocas.

ilustración · apunte 013

Hay una iteración que es trámite y otra que es trabajo.

La iteración-trámite suena así: "hazlo más corto", "cámbiale el tono", "súmale un ejemplo". El output mejora un poco. Pides otra ronda. Mejora un poco más. Aceptas. Si tuvieras que contarlas, fueron tres, cuatro a lo sumo.

La iteración-trabajo es otra cosa. En algún punto le dices a la IA que el enfoque entero está equivocado. Que la pregunta-marco no es esa. Que el argumento del segundo párrafo se cae solo cuando lo lees con atención. Que la conclusión te incomoda y todavía no sabes por qué. Eso ya no es pedir mejoras. Es discrepar.

Discrepar exige haber leído como editor, no como receptor. Haber pensado más que la IA mientras procesabas su respuesta. Haber tenido el momento incómodo de decir "no, esto no es lo que necesito" — sabiendo que el modelo va a corregirte con tanta seguridad como cuando te dio la primera versión, y que igual el desacuerdo lo pones tú.

Cuando iteras así, las versiones dejan de ser etapas hacia un output más limpio. Se vuelven el rastro de una conversación donde alguien empuja y alguien responde. La forma del output cambia. Tu posición también.

Por eso, si pudiste contar las iteraciones, probablemente todas fueron del tipo trámite. La iteración-trabajo no se cuenta. Se pelea.

foto
José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

inConectemos en LinkedIn →