Trabajar como artesano, no como operario

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Construir tu propio flujo es más lento al principio y más rápido siempre después.

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La razón por la que la mayoría no construye flujos reutilizables es honesta: cuesta más al principio. Sentarte a documentar las indicaciones, los criterios, los ejemplos, los casos límite, toma más tiempo que escribir un prompt directo y empezar.

Esa comparación es trampa.

Estás comparando el primer uso del flujo con el primer uso del prompt directo. La cuenta correcta es el primer uso versus el quinto, el décimo, el centésimo. Cada uso después del primero, el flujo te ahorra el trabajo de reformular las indicaciones. La inversión inicial se paga rápido. Después de eso, es ganancia pura.

Hay también una ganancia que no se mide en tiempo: la calidad. El flujo construido captura tu mejor versión de cómo se hace esa tarea. No la versión apurada del lunes con sueño, no la versión incompleta del prompt rehecho a las once de la noche. La versión donde te sentaste, con calma, a pensar bien qué tendría que tener una respuesta útil. Esa versión es la que se aplica cada vez.

El prompt directo te entrega la mediana de tus prompts: a veces buenos, a veces apurados, a veces incompletos. El flujo te entrega el mejor prompt que hiciste, cada vez.

Pagar el costo inicial de construir es decisión del artesano. El operario sigue improvisando porque hoy era más rápido.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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