Trabajar como artesano, no como operario

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Un buen oficio se nota en lo que decides no hacer.

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La medida más visible del oficio es lo que produce. La menos visible, y más reveladora, es lo que decide no producir.

El novato hace todo lo que puede. El profesional hace lo que tiene sentido hacer. El maestro elige una porción pequeña, específica, de lo que podría hacer, y se concentra en hacerlo bien.

Esa proporción cambia con el oficio. Y la IA, sin que lo notes, te empuja en la dirección contraria. Como puedes generar cualquier cosa fácilmente, la tentación es generar todo. Cinco versiones del deck. Tres opciones de estrategia. Diez líneas de prompts para automatizar. Veinte ideas para el próximo post. El volumen se vuelve performance de capacidad: mira cuánto puedo producir con esta herramienta.

El maestro lee ese volumen y siente otra cosa: el oficio se está diluyendo. No porque hacer mucho sea malo, sino porque cuando todo es posible, lo importante es decidir qué no merece existir. Y esa decisión la IA no la toma. Te ofrece todo. Quién dice "esto no" eres tú.

Decir "esto no" es trabajo. No fácil. Cuando rechazas un proyecto, una idea, un párrafo, un cliente, una pieza, estás eligiendo. Cada elección quita capacidad de generar más. Pero define con más precisión qué cosas, las que sí haces, valen tu nombre.

El portafolio del artesano se forma tanto por las piezas que firmó como por las que no hizo. Las que no hizo son invisibles. También son oficio.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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