Aumentación con criterio

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La claridad en la meta corrige más que la precisión en el lenguaje.

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Hay una fascinación con la ingeniería de prompts: las palabras exactas, las estructuras, el orden de las cláusulas. Como si la diferencia entre una respuesta útil y una que no lo es viniera de elegir mejor los verbos.

La mayoría de las veces no es ahí.

Una pregunta vaga con una meta clara produce mejores respuestas que una pregunta perfectamente redactada con meta confusa. Porque el modelo trabaja con lo que entiende, y lo que entiende incluye el destino: para qué es esto, qué decisión estás por tomar, qué resultado tendría que tener este intercambio.

Cuando la meta está clara, el modelo se calibra a ella. La pregunta puede ser imperfecta y la respuesta sigue acercándose a lo que necesitas. Cuando la meta está confusa, ningún ajuste lingüístico salva la conversación. La precisión va dirigida al destino equivocado.

La trampa de la ingeniería de prompts es que parece resolver el problema con la herramienta. Mejor sintaxis, mejor respuesta. Pero la sintaxis solo sirve si sabes para qué. Y "para qué" no es un detalle de la pregunta: es lo que decide qué pregunta importa hacer.

Pulir un prompt sin tener clara la meta es decorar el frente de una casa cuyos cimientos no fijaste.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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