Aumentación con criterio

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El criterio es saber cuándo no preguntar.

ilustración · apunte 044

La IA invita a preguntar todo. La interfaz está abierta veinticuatro horas, no juzga lo trivial, responde con la misma diligencia a lo central y a lo accesorio. La fricción de preguntar es cero. Y el oficio se entrena con fricción.

El criterio incluye decisiones de no abrir el chat. No porque no puedas, no porque sea complicado, sino porque hay preguntas que es mejor no terciarizar. La duda menor que se resuelve buscando dos segundos en tu cabeza. El cálculo aritmético que entrena tu juicio numérico. La explicación que tendría que ser tuya porque el problema es tuyo.

Cada vez que delegas una pregunta que podías sostener tú, mueves un poco el límite de lo que ya no haces sin ayuda. Una vez no importa. Diez veces tampoco. La cuenta no se nota hasta que llega un momento en que ya no puedes contestar sin abrir el chat. Y para entonces no es decisión, es dependencia.

No preguntar no es ignorancia. Es preservar el músculo. Es defender el espacio donde tu mente trabaja sola, donde la respuesta se construye con esfuerzo y por eso se queda.

La pregunta que vale la pena hacerle a la IA es la que te lleva más allá de lo que podías resolver. No la que te ahorra el viaje.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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