Cómo leer lo que te devuelve la IA

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Pedir el contraargumento es más útil que pedir la respuesta. La respuesta la tiene cualquiera.

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La respuesta directa es lo más fácil de obtener y, en muchos temas que importan, lo menos diferenciador. Diez mil personas le preguntaron lo mismo y recibieron una versión equivalente. Lo promedio es promedio por una razón estadística, no por mérito.

El contraargumento es distinto. Cuando le pides a la IA "argumenta lo contrario a lo que acabas de decir", lo que recibes no es una corrección ni una crítica. Es una segunda versión completa, sostenida por la misma capacidad de articulación, defendiendo la posición opuesta. Y suele ser razonable.

Eso es lo incómodo y lo valioso. Si la primera respuesta era buena, el contraargumento también lo es. Las dos posiciones tienen lógica interna, evidencia parcial, ejemplos verosímiles. La conclusión obvia: la respuesta única que recibiste primero era una entre varias posibles, presentada como si fuera la respuesta.

El contraargumento desinfla la ilusión de unicidad. Te obliga a hacer lo que la primera respuesta te ahorraba: elegir. Decidir cuál de los dos argumentos sostienes con tu nombre, basándote en tu contexto, tu evidencia, tu criterio. No en cuál sonaba más completa, porque las dos suenan completas.

Esta es la diferencia entre usar la IA como oráculo y usarla como interlocutora. El oráculo te entrega una verdad. La interlocutora te entrega un campo. Y en un campo, todavía tienes que decidir dónde te paras.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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