Lo que la IA está revelando sin que lo notemos

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La sensación de haber preguntado se parece demasiado a la de haber resuelto. Esa es la trampa más eficiente.

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Mandar el prompt produce una liberación pequeña y real. El problema salió de tu cabeza. Está en la pantalla. Algo lo está procesando. Respiras.

El problema sigue siendo tuyo.

La sensación no miente exactamente. Preguntaste. Algo ocurrió. Pero hay una distancia enorme entre externalizar el problema y resolverlo, y esa distancia se vuelve invisible cuando llega la respuesta. Porque llega. Y llega rápido. Y tiene forma de solución. La forma es real. La solución, no necesariamente.

La trampa es eficiente porque no cuesta nada. No requiere esfuerzo, no genera culpa, no se nota. Se siente como trabajo porque tiene todos los gestos del trabajo: abriste el chat, formulaste la pregunta, recibiste una respuesta, seguiste adelante. La secuencia es impecable. El resultado puede ser nulo.

La señal de que caíste: tres días después no recuerdas qué respondió la IA, ni si hiciste algo con eso. El problema volvió. O nunca se fue.

Preguntar es el inicio del proceso, no el final. La sensación dice lo contrario.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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