Lo que la IA está revelando sin que lo notemos

020

Te impresiona lo que la IA puede hacer. La pregunta incómoda es qué dejaste de hacer tú.

ilustración · apunte 020

La primera reacción es legítima. Ves lo que genera, lo que sintetiza, lo que produce en segundos, y algo en ti dice "no puedo competir con eso". Eso no es debilidad. Es observación honesta.

El problema no es la impresión. Es quedarse en ella.

Hay un momento en que la admiración se vuelve cómoda. Sigues viendo demos, leyendo posts sobre lo que la IA "ya puede hacer", acumulando ejemplos de capacidades que se expanden. Y mientras tanto, no escribiste el artículo. No terminaste el análisis. No desarrollaste el criterio que ese proyecto requería.

La impresión es la reacción del espectador. El trabajo exige la del participante.

Lo que nadie pregunta en voz alta: ¿cuánto dejaste de practicar porque "ya existe algo que lo hace"? ¿Cuántos textos no escribiste porque la IA los escribiría mejor? ¿Cuántos problemas no resolviste tú porque había un atajo? La maravilla ante la herramienta, cuando no mueve nada, se vuelve justificación. No una activa, con argumento: una pasiva, de fondo, que va borrando el hábito sin que lo decidas.

Aumentarse con una herramienta requiere seguir haciendo. No delegando, no suspendiendo el intento propio: haciendo más, con más criterio, con la IA como par, no como sustituto.

La maravilla bien usada lleva a la acción. Te muestra una posibilidad y te pregunta: ¿y tú qué harías con eso? La maravilla mal usada te deja mirando. Cada vez más cómodo en el asiento del que evalúa lo que otros producen.

Esa es la trampa que cierra esta sección: no la ignorancia ante la IA, sino la admiración que paraliza.

foto
José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

inConectemos en LinkedIn →