Los límites del aumento

083

Lo que la IA recuerda por ti es lo que tú decidiste olvidar.

ilustración · apunte 083

Hay una diferencia entre recordar y consultar que no se nota hasta que se observa con cuidado.

Recordar es un acto de tu mente. Tu cabeza decide, sin que lo planees, qué se queda y qué se desvanece. Lo que te impactó, lo que te sirve a menudo, lo que conectaste con otra cosa, lo que importa para quien eres. Esa selección es invisible y constante. Es cómo tu mente decide qué partes de tu experiencia son tú.

Consultar es distinto. La IA tiene la información, tú la solicitas cuando la necesitas. No hay selección previa de tu parte. No hay filtro de importancia. La información está ahí, igual de disponible, ya sea trivial o esencial.

Cuando delegas el recordar en el consultar, le entregas a la IA el filtro. La que decide qué es importante deja de ser tu mente y empieza a ser tu hábito de consulta: lo que te apareció en el contexto, lo que te ofreció primero, lo que aceptaste sin distinguir relevancia.

Ese cambio es invisible y profundo. Tu cabeza dejó de hacer el trabajo más antiguo y más humano: jerarquizar tu experiencia. La consulta es plana. Todo lo consultado pesa igual, porque todo está a la misma distancia de un prompt.

Lo que la IA recuerda por ti no son los datos. Es el criterio de importancia. Y ese criterio era lo que te diferenciaba a ti de cualquier otra persona con acceso al mismo modelo.

foto
José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

inConectemos en LinkedIn →