Los límites del aumento

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La pereza es información. Te dice qué te aburre.

ilustración · apunte 089

Pocos sentimientos están más mal vistos que la pereza. La cultura productiva la trata como vicio, defecto de carácter, problema a resolver. La IA, al absorber el esfuerzo de las tareas aburridas, parece resolver el problema.

No lo resuelve. Lo borra de la vista.

La pereza tiene una función diagnóstica. Cuando algo te da pereza, tu mente te está diciendo: esto no te interesa. Tal vez no debería estar en tu agenda. Tal vez es trabajo que aceptaste sin querer. Tal vez te recuerda algo de tu vida que no te llena. La pereza es un sensor de qué te aburre. Y por extensión (porque lo aburrido a veces es exactamente lo opuesto de lo que importa) un sensor de qué te importa.

Cuando cubres toda la pereza con IA, ese sensor deja de leerse. Las tareas aburridas se hacen porque las puedes hacer rápido. La pregunta de si deberían estar en tu vida nunca se formula. Y un día te despiertas haciendo cantidades de cosas que en realidad no te importaban, simplemente porque la herramienta hizo factible no preguntarte.

La pereza, sostenida un poco, te lleva a una pregunta más importante: ¿qué estoy haciendo con mi tiempo que ni siquiera me interesa? Esa pregunta no puede aparecer si la pereza nunca dura lo suficiente como para registrarla.

La IA es buena tapando síntomas. La pereza era uno de los síntomas que más decía.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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