088
La incomodidad de no saber es información.
Hay un reflejo nuevo: cuando aparece la duda, se abre el chat. La incomodidad de no saber dura cinco segundos y termina con una respuesta. Sientes alivio. Pasas a la siguiente cosa.
Lo que no notaste: el alivio te quitó información.
La incomodidad de no saber es señal. Te está diciendo algo: este es un punto donde tu conocimiento llega a su borde, donde lo conocido se acaba y lo desconocido empieza. Ese borde es valioso. Es donde podría haber aprendizaje. Es donde podría aparecer una pregunta que cambia tu marco. Es donde tu mente, si la dejas trabajar, encuentra algo que la consulta no te puede traer.
La consulta apaga la incomodidad porque la cubre con información. Pero también apaga el aviso que esa incomodidad estaba dando. Te entrega el dato. Te quita el momento de pensar en por qué no lo sabías, de notar dónde estaba tu borde, de decidir si ese borde era el que quieres tener.
Hay momentos donde apagar la incomodidad es correcto. No necesitas vivir el borde con cada dato trivial. Pero hay otros donde la incomodidad merece sostenerse. Cuando estás aprendiendo algo, cuando estás pensando un problema importante, cuando estás formando criterio sobre un tema nuevo. Ahí la incomodidad es la cosa más útil del proceso.
El reflejo de abrir el chat aprende a no diferenciar. Te ahorra incomodidades que tenías que sentir. Sin avisarte.
José
José Betancur
Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.
inConectemos en LinkedIn →