Los límites del aumento

098

Si todo lo que produces en un día pasó por la IA, no produjiste tú. Filtraste.

ilustración · apunte 098

Hay un día tipo que es cada vez más común. Empiezas la mañana, abres el chat, generas el borrador del primer documento. Revisas, ajustas, lo entregas. Siguiente. Otro chat, otro documento, otro ajuste. Y así. Al final del día, hay diez piezas en la carpeta. Tu nombre encima de cada una. Sientes que produjiste.

No produjiste. Filtraste.

Producir implica un acto donde algo aparece desde un lugar que antes estaba vacío. Una frase, una idea, una decisión, una estructura. Tú eres la fuente. Lo que sale viene de adentro tuyo: de tu memoria, tu experiencia, tu juicio, tu cabeza armando algo que no estaba.

Filtrar es distinto. Lo que pasa por ti viene de afuera. Tú lo evalúas, lo aceptas, lo ajustas, lo rechazas. Tu rol es de criterio sobre material ajeno, no de fuente. Es trabajo (filtrar no es trivial) pero no es producir.

La distinción importa para entender qué hiciste con tu día. Si todo lo que entregaste pasó por la IA, no hubo producción tuya. Hubo administración de output de la IA, con tu nombre como aval. Eso puede ser razonable algunos días. Pero si es la norma, pasaste de ser productor a ser filtro. Y el filtro es una posición legítima pero distinta. Tiene otras ventajas, otros límites, otras consecuencias para tu trayectoria.

La pregunta honesta al cerrar el día no es cuánto generaste. Es cuánto de eso salió de ti directamente, y cuánto pasó por ti como editor de algo que ya existía.

foto
José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

inConectemos en LinkedIn →