Los límites del aumento

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Un texto suena a IA cuando no dice nada concreto.

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Hay una caza de brujas reciente: detectar el texto escrito por IA por sus rasgos formales. Las rayas. Las frases con "no es solo X, también Y". Las estructuras tripartitas. Las transiciones suaves. Cada vez que alguien identifica un patrón, otros lo evitan, y la IA aprende a no usarlo. La carrera es infinita y, sobre todo, equivocada.

Un texto no suena a IA por las rayas. Suena a IA cuando no dice nada concreto.

El rasgo central del texto generado es la ausencia de especificidad. Habla en abstracciones. Usa categorías sin ejemplos. Hace afirmaciones generales que podrían aplicarse a muchos contextos parecidos. El lector entiende cada frase pero no recuerda ninguna después de cerrar el documento. La forma puede ser impecable. El contenido, vacío.

Si tú escribes con cosas concretas adentro (nombres, fechas, lugares, ejemplos, anécdotas, datos específicos, opiniones definidas) el texto va a sonar a ti. Aunque uses rayas. Aunque tengas estructuras tripartitas. La especificidad es la firma humana, no las elecciones tipográficas.

Esto cambia hacia qué dirigir tu esfuerzo. Evitar las rayas es trabajo cosmético que la IA va a sortear en seis meses. Aprender a escribir con cosas concretas adentro es oficio que ninguna IA va a sortear, porque las cosas concretas vienen de tu vida específica.

La defensa contra sonar a IA no es estética. Es tener algo que decir y decirlo con la materia particular de tu experiencia.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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