Aumentación con criterio

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Saber qué quieres es más raro de lo que crees.

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Hay una sensación que pasa con frecuencia en los chats y que casi nadie nombra: empiezas a escribir el prompt, te detienes, y te das cuenta de que no sabes exactamente qué estás pidiendo. La pregunta era clara en tu cabeza. En palabras, se deshace.

Eso no es un fallo de redacción. Es un descubrimiento. Lo que parecía claro era una sensación, no una pregunta. La conversación con la IA te obligó a hacerla precisa, y al hacerlo, la precisión expuso un hueco.

Antes de la IA, ese hueco se podía habitar sin notarlo. Pensabas en el problema un rato, buscabas algo, lo dejabas para mañana. La indefinición tenía dónde esconderse. La velocidad de la IA elimina el escondite. Tres segundos después de empezar a escribir, ya estás en el lugar donde tienes que decidir qué quieres saber. Y muchas veces no lo sabes.

Esa exposición es valiosa. Es exactamente donde tu trabajo de pensamiento puede empezar. Pero solo si la reconoces como tal, en vez de tratarla como un problema de prompt mal redactado y forzarte a terminar la frase.

Cuando la pregunta se te resista, no es el lenguaje el que falla. Es la claridad la que está apareciendo en su ausencia.

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José

José Betancur

Ingeniero, escritor y arquitecto de futuros educativos. Escribe sobre tecnohumanismo enCódigo Humanoy dirige Imaginar Futuros EAFIT. Explora la intersección entre IA, creatividad humana y los futuros que podemos diseñar juntos.

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